El nacimiento de la prensa barata y Jack el Destripador

A principios del siglo XIX el mundo vivió cambios vertiginosos. Producción a gran escala, hogares más limpios y cómodos, concentración de la población en las grandes ciudades, descenso de la mortalidad infantil, aumento de la alfabetización. El futuro era entonces. Puede que en ningún otro momento de la historia las vidas de las personas cambiasen tanto como entonces. Ni la televisión, ni los ordenadores ni los viajes a la luna que vimos después han tenido un impacto tan radical y definitivo. Ciudades como Londres se llenaron de obreros jóvenes que, a diferencia de generaciones anteriores, sabían leer y estaban dispuestos a gastar una pequeña parte de su salario en ocio. La Revolución Industrial hizo que publicar en papel fuese más rápido y barato que nunca antes. Fue el caldo de cultivo perfecto para el boom de las penny dreadful y otros tipos de publicaciones de poca calidad que establecieron una feroz competencia entre sí. 

01. ILUSTRATED POLICE NEWS

Los editores, ansiosos por atraer al público, presentaban a veces sus relatos como si de noticias reales se tratase. El autor anónimo de Spring Heeled Jack. El Terror de Londres intentó, por ejemplo, darle veracidad a su historia, incluyendo al principio de la misma supuestos informes policiales y atestados legales. Y revistas como The Ilustrated Police News, no dudaban en mezclar sus informaciones de sucesos con historias de terror y leyendas urbanas. A los editores les daba igual si las historias eran reales o no con tal de vender mucho, y los lectores no tenían todavía las herramientas necesarias para diferenciar hechos y ficción. 

02. JACK THE RIPPER

«Era un mundo de títulos aristocráticos por descubrir, de baronets asesinos y de mujeres de la nobleza obsesionadas con el estudio de la toxicología. De gitanos y bandidos. De hombres con máscaras y mujeres con puñales. De niños secuestrados, brujas marchitas, vividores desalmados, princesas extranjeras, enterradores, resucitados, locos y fantasmas».  Así describía las publicaciones de la época George Augustus Sala, uno de los muchos autores que dio el salto de las penny dreadfuls al periodismo. 

03. WHITECHAPPEL 

Aquella prensa en pañales, movida por el sensacionalismo y las ilustraciones sangrientas, encontró en los retorcidos crímenes de Jack el Destripador todos los ingredientes necesarios para enganchar a sus lectores. Aquellos asesinatos en serie tuvieron una cobertura mediática sin precedentes hasta ese momento. Los reporteros inventaban declaraciones de supuestos testigos y creaban teorías de todo tipo que entorpecían el trabajo de la policía y generaban un halo de misterio en torno a los sucesos. Todas aquellas noticias adornadas con falsedades engordaron la leyenda del Destripador. Los editores fabricaron una fascinación artificial en torno fa la pregunta ¿Quién es Jack? Una incógnita diseñada con el único objetivo de vender revistas baratas y que caló tan hondo en la sociedad que aún sigue fascinando a muchos hoy. 


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