Juergas literarias

Una mujer barbuda tallada en madera, una lluvia de dólares de plata sobre unas pobres gallinas y procesiones en las que se canta María La Portuguesa. Esas son algunas de las situaciones con las que te puedes encontrar al leer Así no vamos a ninguna parte. Imágenes que recuerdan, en cierto modo, al universo surrealista de Amanece que no es poco, una cinta que se ha convertido en favorita para muchos. Los seguidores más fervientes, tienen tanta pasión por ella que se hacen llamar «amanecistas» y se reúnen cada año, durante un fin de semana, para revisitar los pueblos en los que fue rodada. Viajan en motocicletas con sidecar, se visten como los protagonistas del film y charlan con algunas de las personas que fueron figurantes en ella.

No solo las películas son capaces de generar tradiciones de este tipo. Hoy queremos repasar contigo algunas fiestas literarias que se convierten en juerga si eres un verdadero fan.

 

1. EL DÍA DE LA TOALLA

Si un 25 de mayo ves a alguien que camina por la calle con una toalla sobre los hombros, estás ante un amante de la Guía del autoestopista galáctico. El protagonista de la novela lleva siempre una toalla sobre los hombros porque, tal y como se explica en el libro, es el elemento más útil que uno puede tener. En 2001 fallecía Douglas Adams, el autor de esta obra, y sus seguidores quisieron homenajearle algunos días después luciendo toallas sobre sus hombros durante todo un día. Un homenaje que se repite cada año y en el que cada vez participa más gente.

 

2. BLOOMSDAY

Cada 16 de junio Dublín regresa a los años veinte. Algunas mujeres llevan sombrillas blancas y los hombres lucen sombreros de paja. Cientos de personas recorren en grupos la ciudad visitando los lugares en los que James Joyce colocó a Leopold, el protagonista de Ulises. Es un día para comer y beber lo mismo que se come y bebe en la novela y para recrear teatralmente algunas de sus escenas.

 

3. CONCURSO DE DOBLES DE HEMINGWAY

En Cayo Hueso (Florida), durante cuatro días de julio, se reúnen cada año un montón de hombres canosos y con barba tupida. Homenajean así a su escritor favorito en la fecha en la que habría celebrado su cumpleaños. Todos estos hombres se dedican a pescar, a realizar pulsos, a beber y a leer en voz alta algunos fragmentos de las novelas del autor de Fiesta. Compiten para ser el más parecido, el mejor doble de Ernest Hemingway ese año.


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