Libros que trajeron problemas a sus autores

No es pequeña la lista de autores que, como le ocurrió a Kepler, se metieron en líos solo por publicar un libro. Estos son cinco de los casos más sonados de la literatura que dieron muchos quebraderos de cabeza a sus protagonistas.

 

Justine o los infortunios de la juventud

A una vida como la del marqués de Sade no le hace falta un libro para juzgarla, pero fue Justine lo que acabó de rematarle. Ya era conocido por sus perversiones sexuales y cumplía condena por intentar envenenar a unas prostitutas durante una orgía, cuando se le ocurrió escribir la historia de esta adolescente. Napoleón lo calificó como «el libro más abominable jamás engendrado por la imaginación más depravada». Habría sido un comentario del que presumir para Sade, si no hubiera acabado en el manicomio de Charenton acusado de demencia libertina, donde pasó recluido hasta el último día de su vida.

 

Madame Bovary

Ni alegorías, ni crítica a la sociedad burguesa, ni un paradigma de la literatura realista del siglo XIX. Para los contemporáneos de Flaubert, su obra más universal era simple y llanamente una novela pornográfica. Así que el pobre Gustave acabó en un banquillo acusado de ofensa a la religión y a la moral pública. Él salió absuelto, su obra no. Tan mal lo tuvo que pasar el francés que llegó a decir que se iba a dedicar a ahorrar para comprar todos los ejemplares que existieran, «arrojarlos todos al fuego y no volver a oír hablar del libro jamás».

 

El amante de Lady Chatterley

Siguiendo con el sexo y los banquillos, la historia del escritor acusado por obsceno volvió a repetirse con D. H. Lawrence. Más de treinta años tardó el pobre escritor en ver su obra publicada sin censuras en Estados Unidos, previo paso por un juicio que resultó de lo más singular. Por la sala desfilaron más de 60 testigos, entre los que se encontraban escritores, profesores de literatura, críticos culturales, varias jóvenes universitarias, un psiquiatra, un predicador, una adolescente católica y el director de Penguin, que cerca estuvo de pisar la cárcel.

 

Los versos satánicos

Cuando en 1988 Salman Rushdie publicó su novela, el mundo musulmán pareció volverse loco. Se prohibió su edición y su lectura en países como Egipto, Indonesia, Somalia, Arabia Saudí o la India, y se procedió a la quema de todo ejemplar superviviente. Y todavía hubo más: se promulgó una fatwa que alentaba a la ejecución de cualquier persona relacionada con la publicación del libro, lo que incluía a traductores y editores. ¿Historia reciente? No. Historia todavía vigente. Hoy en día se siguen ofreciendo tres millones de dólares a quien asesine al autor. Así de crudo.

 

Gomorra

La historia de la novela de Saviano y el golpe en la mesa que dio la Camorra tras su publicación es una de las más contadas en los últimos años. Tras airear los asuntos de la mafia napolitana, Roberto tuvo que despedirse de su novia, de su familia y de su país, llevando desde el año 2006 cambiando de ubicación con dos escoltas a sus espaldas, sin tarjetas de crédito y sin domicilio habitual. «Una media muerte o una media vida», así habla de su existencia cuando le preguntan.


Síguenos en