Llegaron con las penny dreadful y se quedaron en la memoria colectiva

Las penny dreadful victorianas eran publicaciones baratas y de poca calidad que disparaban la imaginación del público. Se convirtieron para muchos en una vía de escape ante los problemas cotidianos. Los lectores esperaban con emoción cada entrega, intercambiaban números y debatían sobre las tramas.  Algunos de los personajes que nacieron en las penny dreadful forman todavía hoy de nuestra cultura colectiva.

Sweeney Tood, por ejemplo, ha dado para musical, obras de teatro y películas, pero su primera aparición constatada fue en una penny dreadful publicada en 1846. Aquella colección se llamaba The String of Pearls y constaba de 18 entregas.

Las historias de Varney el Vampiro fijaron muchos de los elementos que encontramos en las historias de vampiros hoy en día. Bram Stoker nacía en la época en la que empezó a publicarse esta penny dreadful y, dado que fue un niño enfermizo que pasó mucho tiempo en la cama, es muy probable que devorase aquellas historias durante su convalecencia. Su Drácula tiene muchos puntos en común con Varney el Vampiro.

Spring Heeled-Jack empezó siendo un espíritu burlón, una historia de fantasmas más. Cuando empezó a aparecer en las penny dreadful pasó de villano a héroe. Un jovencísimo justiciero volcado en recuperar el honor de su familia y encontrar el amor.


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