Resucitar a Spring-Heeled Jack en el siglo XXI

Entrevista al ilustrador de Spring-Heeled Jack. El Terror de Londres

Ramón Martín tenía por delante un reto complejo. Debía actualizar el aspecto un superhéroe creado hace más de ciento ochenta años. Las ilustraciones que aparecen en las penny dreadfuls victorianas muestran un Spring-Heeled Jack saltarín y con las uñas afiladas. Un pequeño diablillo que tal vez le quitase el sueño a los lectores de la época pero que no resulta muy impactante hoy en día. El Spring-Heeled Jack ideado por Ramón tenía que ser temible, fuerte, implacable. Ha creado, de hecho, un personaje que podría acompañar en sus aventuras a cualquier superhéroe de Marvel o DC.

120 Pies: La leyenda de Spring-Heeled Jack parte de un rumor que corría en las calles de Londres y que fue creciendo. Unos decían que Jack era malvado, otros lo consideraban justiciero. Unos juraban que lo habían visto saltar y otros daban por hecho que era capaz de volar. Con descripciones tan dispares… ¿qué has tenido en cuenta a la hora de diseñar tu superhéroe?

Ramón Martín: Cuando leí el relato, enseguida me vino a la cabeza El conde de Montecristo. Ambas obras indagan en lo que ocurre cuando alguien en quien deberías confiar te despoja de todo lo que tienes. Nuestro protagonista se encuentra además en el peor momento de su vida. Le di muchas vueltas a los sentimientos de Jack. Pensé que su sed de venganza le llevaría hasta límites extremos. Al estar en desventaja debería causar el mayor terror posible a sus enemigos. Desde el principio tenía claro que su apariencia iba a ser siniestra, rozando lo sobrenatural. Mis referencias han sido muy variadas: desde los Nazgûl de El señor de los anillos a los disfraces venecianos que se usaban en esa época. Para crear los mecanismos que hay debajo de la capa de Jack me inspiré en la estética de la maquinaria steampunk.

120P: Muchos ven relación entre Spring-Heeled Jack y Batman. ¿Tú has intentado mantener esa conexión o has preferido alejarte de ella?

RM: ¡Es cierto! Mientras me documentaba, todos los grabados e imágenes modernas de Spring-Heeled Jack que encontré tenían un asombroso parecido con Batman. No he querido que sea una de las principales referencias, pero sí me pareció bien mostrarlo agazapado en las alturas en algunas de las ilustraciones. Por ejemplo, cuando espía a la mujer que está conspirando con su sirvienta. En esa imagen Jack está envuelto con su capa en la oscuridad.  Eso le da mucho misterio y dramatismo.

120P: Esta penny dreadful toca muchos géneros distintos: romántico, western, terror, misterio… ¿Esa mezcla de temáticas ha sido una dificultad añadida? 

RM: Realmente creo que no. De hecho diría que es una ventaja. He podido hacer otro tipo de ilustraciones, más luminosas que se alejan del género de terror. De esa manera la obra se enriquece y yo, personalmente, me he divertido muchísimo.

120P: Una de las cosas que más llama la atención de tus ilustraciones es el movimiento. Son muy dinámicas. ¿Es algo que has trabajado para este libro en concreto o es una característica habitual en tus trabajos?

RM: Yo me formé, como muchos, en Dibujo Clásico, para pasar después por Bellas Artes. Cuando descubrí que existía la posibilidad de aprender a dibujar cómic e ilustración fantástica de una manera más profesional, ya no me pude sacar la idea de la cabeza. En el cómic se trabaja mucho la exageración y el forzado de las poses para dotarlas de todo el movimiento posible. Es muy común ver esas poses dinámicas en los superhéroes. En mi caso es algo que me encanta plasmar siempre que tengo ocasión y además le va como anillo al dedo a Spring-Heeled Jack.

120P: ¿Cuál es tu superhéroe favorito? 

RM: Buah. Esa es una pregunta muy difícil de contestar. Cuando era pequeño, los primeros cómics que leí eran de  mi hermano mayor. Tenía una colección muy variada y, aunque me gustaban los superhéroes, con lo que más disfrutaba era con La espada salvaje de Conan. Está dibujado por John Buscema, mi ilustrador favorito. John dibujaba a Conan con unas poses increíbles. Y me hizo ver a Conan como un superhéroe en la era de los bárbaros. Quizá fue el primero.


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